Poema: Telemetría

Telemetría

El sensor mide el pulso de la ciudad dormida,
un código binario que la distancia olvida.
Latido digital, eco en la fibra oscura,
donde el dato navega sin voz ni premura.
Un bit es el grito, otro el silencio denso,
en la red invisible, un universo inmenso.

Desde lejos observo tu señal difusa,
una métrica abstracta, verdad que se rehúsa.
Kilómetros luz, la órbita fría traza,
tu presencia remota, que mi mente abraza.
¿Qué me dices, partícula? ¿Qué cifra me entregas?
¿Es un eco de amor o de viejas entregas?

Antenas al cielo, capturando el aliento,
del campo electromagnético, puro movimiento.
El pulso de la tierra, la estrella que se apaga,
todo es una lectura que el tiempo propaga.
Frío cálculo exacto, sin alma ni gemido,
pero en cada lectura, un mundo es percibido.

¿Y si el corazón fuera un nodo que transmite?
¿Si el alma una frecuencia que la pena remite?
Mis ojos, dos pantallas, mi mente, un procesador,
intentando descifrar el cósmico dolor.
Telemetría humana, sentir sin tocar,
la distancia es un puente que no puedo cruzar.

Así fluye la vida, entre ceros y unos,
buscando una respuesta en datos oportunos.
La máquina registra, el hombre anhela el tacto,
una ecuación perfecta, un imperfecto pacto.
Medir la soledad, la alegre melodía,
en la vasta extensión de la telemetría.

Un reflejo poético de la era de la información.


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